Enfermo de lunes, el sábado
me arrincona
contra pared fría manchada
de tus versos
para coronarme el rey
de los amores imperfectos
y alentarme a seguir a mujeres de mala sombra
Cansada de desamores,
llama a mi puerta la manzana prohibida
con ganas de fiesta en
el centro de mi desgracia
“Veras que esta noche llorar no te hará falta
porque cantando
duelen menos las heridas”
y cuando alguien
pregunta: ¿ella, por qué se ha ido?
es fin de fiesta y lo
prohibido ya no calma la sed
Y otra vez a vivir,
muriendo en este juego cruel
Entre lo que siento
por ti y no te digo
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